Además del crédito ¿qué otras opciones existen para comprar casa?

CIUDAD DE MÉXICO.-La adquisición de una casa responde a la elección de estrategias de inversión que soluciona de la mejor manera las necesidades habitacionales de las personas en las ciudades. Estas transacciones fungen como opciones que evitan pérdidas sin reembolso y ofrecen garantías estables de seguridad hipotecaria en el largo plazo.

Las opciones de adquisición para habitar una casa nueva pueden ser a través del financiamiento con subsidios, derechos de prestaciones laborales, obtención de liquidez mediante instrumentos financieros o dotaciones patrimoniales.

Existen otros métodos como efectivo, intercambio de activos, uso de tandas o cadenas Ponzi-pirámide, leasing de arrendamiento o contratos de opciones, que incluso reportan un costo neto más alto que un crédito tradicional a la vivienda. También tienen un mayor nivel de riesgo porque empeoran la calidad generalizada del crédito por una mayor propensión a incurrir en morosidad o una menor sustentabilidad créditicia a través del tiempo para nuevos usuarios y para el diseño de instrumentos financieros.

En México se hace un uso intensivo de estos instrumentos ya que, ante la necesidad real de ubicar una opción habitacional, existen usuarios sin score crediticio, lo que limita su asequibilidad y capacidad hipotecaria.

El menú de créditos hipotecarios es ad-hoc y diverso según el perfil de los usuarios, el segmento residencial y la regulación local donde se ubique la casa o departamento. Aunque elegir una casa es un proceso complejo, hoy es mucho más fácil gracias al uso de información georefenciada en tiempo real, que puede encontrarse en portales digitales.

El uso de las opciones hipotecarias debe ser consistente con la capacidad de pago de largo plazo de cada adquirente. Para llevar a cabo esta transacción se deben evaluar indicadores zonales como plusvalía o ritmo de crecimiento inmobiliario, lo que permite llevar a cabo un ejercicio de comparación entre viviendas con un mayor grado de precisión financiero.

Es decir, dado que no hay viviendas idénticas, cada transacción muestra cierto grado de riesgo, que se minimiza con el uso de un vehículo hipotecario de compraventa en la zona urbana de preferencia.

Una recomendación sería habitar un inmueble en alquiler, como uso experimental de campo de prueba antes de adquirirlo, lo que evitaría pérdidas de riqueza por una potencial reubicación de residencia.

Antes de efectuar los pagos efectivos de cierre a la compraventa es necesario estimar la relación de dependencia financiera de la nueva casa con el flujo futuro de los ingresos laborales de las personas. Es decir, en la medida que exista una mayor seguridad de ingresos a largo plazo se ofrecen más garantías sobre los pagos efectivos, que garantizan la tenencia patrimonial de la vivienda.

La regla de finanzas personales 50/30/20 de presupuesto indica que debemos destinar 30% de nuestros ingresos al pago de adquisición residencial; mientras que 20% debe ser asignado a ahorro y 50% al resto de bienes y servicios de la canasta habitual de los usuarios residenciales

La hipoteca es un instrumento competitivo y formal. Estas características inyectan una gran dosis de confianza a los jugadores de la industria, lo que permite estandarizar cada transacción de cierre de manera ágil y transparente. Por lo que los esquemas hipotecarios inciden en el perfil productivo y de habitabilidad de los usuarios en el largo plazo gracias a un presupuesto personal estimado más ordenado.

Además, la ruta de adquisición estándar por los usuarios de un crédito hipotecario es de 1.3 millones de pesos a 19 años a una tasa de 9.6% anual.

En suma, la necesidad social de ubicar un espacio habitacional incentiva el uso de las diversas opciones financieras para adquirir estos activos patrimoniales que son la base de la riqueza de los hogares, y opciones efectivas de liquidez para solventar el gasto corriente en el largo plazo.

 

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